No sería capaz.
La cámara me asusta, me crea inseguridad, me pone muy nervioso. Ya lo demostré en tv3.
Es algo normal, hasta Matías Prats se pone nervioso aún. Vaya consuelo.
Cuando sea famoso y me llamen para hacer la promoción de mi libro, no sé como lo voy a hacer. Qué sudores me esperan.
Hay que ser muy valiente para salir en la tele sin prejuicios del "qué dirán".
Eso es lo que ha hecho nuestra querida comentaka Arancha, "la secre", adjetivo que se ganó a pulso organizando nuestras kedas.
Muy pronto la veremos en la tele, y aquí estaremos pendientes de si cae o no cae, en "Ahora caigo" (antena 3, de lunes a viernes a las 18:45).
A esa actitud, que yo no tengo, la llamo "echápalantismo", en este caso "echápabajismo".
Pero como la tengo inmensa (la imaginación), eso no quita que en ficción yo pueda ir a un concurso.
Por ejemplo, Pasapalabra, que en Pepeñés sería Pepepalabro.
Te propongo un rato divertido intentando hacer "el rosco" con preguntas relacionadas con el blog.
Para que no tengas que escribir las respuestas, me fío de ti. Si crees que la sabes, pulsa en "la digo", y luego di si la que has dicho (o pensado) era la correcta. Si no la sabes, pasapalabra y luego puedes volver al final. Eso sí, el tiempo corre, tienes 5 minutos, más que suficientes para responder.
¿El premio? Divertirte.
¿Te parece poco?
¿Te olvidas de que soy catalán?
viernes 17 de febrero de 2012
jueves 16 de febrero de 2012
Día 1129. Back Stage Boy.
De normoyente no iba mucho al teatro, salvo para ver espectáculos de humor. Lloraba de risa con Faemino y Cansado o con Tricicle.
A los primeros difícilmente los entendería ahora. Con los segundos, evidentemente, no tengo problemas, por el escaso diálogo.
Mi hermana fue a ver "Pel darrera i pel davant", en castellano "Por detrás y por delante", obra que, ante la posible confusión con la última peli de Nacho Vidal, se conoce en el resto del país como "Que desastre de función" e internacionalmente como "Noises off".
Es una obra de teatro sobre una obra de teatro, valga la "redun". O sea que en la misma obra se vive lo que pasa entre bambalinas (que ahora se llama "backstage") y resulta que los que hacían de matrimonio pegajoso en la función, fuera de ella ni se hablan, o el machote ligón es más gay que los dos Vázquez juntos (Jesús y Jorge Javier).
Yo una de las cosas que tengo claras es que aquí cuento lo que me pasa, tal como me pasa.
Por si alguien tiene dudas, mi mujer se llama Lucía, mi hijo Abel y su (mi) perro, Pumba.
Algunos libros, como el último que he acabado de la Nuria Roca (ya estoy con su tercero y último) esconden una autobiografía cambiando nombres, pero con muchas y sospechosas coincidencias, una manera de quitar lo que no te gusta de tu vida y cambiarla a tu antojo.
A mi me gusta ser auténtico, lo que cuento es lo que soy, sazonado con una pizca de pepeñés y ese humor "andalú" que corre por mis venas desde que me las pusieron.
Si me pongo a mentir, con la mala memoria que tengo, yo mismo me pillaría los dedos. Y con la de ojos que hay aquí mirando me descubriríais enseguida.
Lo que escribo va surgiendo a lo largo del día, sin prisas. Es raro que llegue la hora de ponerme a hacer el post y no tenga algo pensado, si bien es cierto que puedo tener algo en la cabeza y luego escribir lo contrario. Ya sabes, AMPB, que pa eso es mi Scattergories.
Suelo empezarlo en el trabajo, al mediodía, y rematarlo al llegar a casa, justo antes de pasear a Pumba, que se pone al lado con cara de pena intentando (y consiguiendo) partirme el alma. Ké kab...
Cuando tardo mucho se pone en pie y empieza a rascarme la pierna con las dos manos (kicir patas delanteras) y un malalechismo impropio del chucho carapena. Como un Dr.Jeckyll y Mr. Hide en pequeñito. Ké rekab...
Y ese es todo el backstage de este tu blog, con el que pretendo, y espero conseguir, que te vayas cada noche a la cama con una sonrisa, como aquella felicidad que sentías cuando tu mami te arropaba, te frotaba la espalda y te daba el besito de buenas noches.
Así que.... MUUUUUACS... bonanit !!!
Y alguna dirá: Aaaaaaaaaay, pinchaaaaaaaas....
Y diré: Vaaale, prometo afeitarme
Y alguno dirá: Eeeeeeh, ts, ts, ts, a mí ni te me acerques...
Y diré: Tú déjate llevar, tontín...
A los primeros difícilmente los entendería ahora. Con los segundos, evidentemente, no tengo problemas, por el escaso diálogo.
Mi hermana fue a ver "Pel darrera i pel davant", en castellano "Por detrás y por delante", obra que, ante la posible confusión con la última peli de Nacho Vidal, se conoce en el resto del país como "Que desastre de función" e internacionalmente como "Noises off".
Es una obra de teatro sobre una obra de teatro, valga la "redun". O sea que en la misma obra se vive lo que pasa entre bambalinas (que ahora se llama "backstage") y resulta que los que hacían de matrimonio pegajoso en la función, fuera de ella ni se hablan, o el machote ligón es más gay que los dos Vázquez juntos (Jesús y Jorge Javier).
Yo una de las cosas que tengo claras es que aquí cuento lo que me pasa, tal como me pasa.
Por si alguien tiene dudas, mi mujer se llama Lucía, mi hijo Abel y su (mi) perro, Pumba.
Algunos libros, como el último que he acabado de la Nuria Roca (ya estoy con su tercero y último) esconden una autobiografía cambiando nombres, pero con muchas y sospechosas coincidencias, una manera de quitar lo que no te gusta de tu vida y cambiarla a tu antojo.
A mi me gusta ser auténtico, lo que cuento es lo que soy, sazonado con una pizca de pepeñés y ese humor "andalú" que corre por mis venas desde que me las pusieron.
Si me pongo a mentir, con la mala memoria que tengo, yo mismo me pillaría los dedos. Y con la de ojos que hay aquí mirando me descubriríais enseguida.
Lo que escribo va surgiendo a lo largo del día, sin prisas. Es raro que llegue la hora de ponerme a hacer el post y no tenga algo pensado, si bien es cierto que puedo tener algo en la cabeza y luego escribir lo contrario. Ya sabes, AMPB, que pa eso es mi Scattergories.
Suelo empezarlo en el trabajo, al mediodía, y rematarlo al llegar a casa, justo antes de pasear a Pumba, que se pone al lado con cara de pena intentando (y consiguiendo) partirme el alma. Ké kab...
Cuando tardo mucho se pone en pie y empieza a rascarme la pierna con las dos manos (kicir patas delanteras) y un malalechismo impropio del chucho carapena. Como un Dr.Jeckyll y Mr. Hide en pequeñito. Ké rekab...
Y ese es todo el backstage de este tu blog, con el que pretendo, y espero conseguir, que te vayas cada noche a la cama con una sonrisa, como aquella felicidad que sentías cuando tu mami te arropaba, te frotaba la espalda y te daba el besito de buenas noches.
Así que.... MUUUUUACS... bonanit !!!
Y alguna dirá: Aaaaaaaaaay, pinchaaaaaaaas....
Y diré: Vaaale, prometo afeitarme
Y alguno dirá: Eeeeeeh, ts, ts, ts, a mí ni te me acerques...
Y diré: Tú déjate llevar, tontín...
miércoles 15 de febrero de 2012
Día 1128. La chica del metro.
Normalmente mi despertador, o su codazo, me jdn el sueño a las 6:50 sástamenette.
Hoy no sonó el despertador o lo apagué en sueños. El caso es que desperté a las 7:15.
Tocaba ducharse rápido. No es difícil arañar esos 25 minutos, cuestión de correr más. Ya haré aguas mayores en la ofi, me dije.
Llegué a la parada con sólo 5 minutos de retraso, contento por haber recortado 20 minutos al estilo Rajoy.
El andén estaba a tope, seguramente habían fallado los dos metros anteriores. En 40 segundos llegó el mío, que se llenó hasta arriba y así sucesivamente, mientras recogía a los usuarios con dos convoyes de retraso.
Al apearme (y casi apeerme, por los apretujones y no haber podido evacuar) tocaba correr, me quedaban dos minutos para que saliera el tren con el que enlazo siempre. Y en condiciones normales, son 4 minutos de caminata.
Medio mareado por las prisas de todo el mundo (yo inclusive) en varias direcciones, de repente, en dirección contraria, una joven me mira y me sonríe.
Ha sido como en las películas, un momento en cámara lenta. Una cara angelical. Una sonrisa intrigante de mona lisa.
No he podido evitar pararme a diez metros y girarme para buscarla. No la encontré, seguramente giró en el pasillo que cruzaba.
El resto de caminata no podía quitarme esa sonrisa de la cabeza y creo que ese pensamiento me hizo andar más lento.
Al llegar a la parada del tren, estaba cerrando sus puertas, con la rabia que da eso. Por diez segundos lo he perdido.
Los diez segundos que he estado buscando a "la chica del metro".
Si fuera una película, ahora el tren que había perdido descarrilaría, y la chica era un ángel caído para distraerme y perder el tren.
La realidad ha sido muy distinta, y vete a saber si la chica en cuestión sonreía acordándose de los sudores de la noche de San Valentín.
Me acordé de la canción aquella de Javier Krahe cuyo estribillo decía:
Y yo aquí con mi flor como un gilipo-llas, madre
Y yo aquí con mi flor como un gilipo o o o...
Enlace
Hoy no sonó el despertador o lo apagué en sueños. El caso es que desperté a las 7:15.
Tocaba ducharse rápido. No es difícil arañar esos 25 minutos, cuestión de correr más. Ya haré aguas mayores en la ofi, me dije.
Llegué a la parada con sólo 5 minutos de retraso, contento por haber recortado 20 minutos al estilo Rajoy.
El andén estaba a tope, seguramente habían fallado los dos metros anteriores. En 40 segundos llegó el mío, que se llenó hasta arriba y así sucesivamente, mientras recogía a los usuarios con dos convoyes de retraso.
Al apearme (y casi apeerme, por los apretujones y no haber podido evacuar) tocaba correr, me quedaban dos minutos para que saliera el tren con el que enlazo siempre. Y en condiciones normales, son 4 minutos de caminata.
Medio mareado por las prisas de todo el mundo (yo inclusive) en varias direcciones, de repente, en dirección contraria, una joven me mira y me sonríe.
Ha sido como en las películas, un momento en cámara lenta. Una cara angelical. Una sonrisa intrigante de mona lisa.
No he podido evitar pararme a diez metros y girarme para buscarla. No la encontré, seguramente giró en el pasillo que cruzaba.
El resto de caminata no podía quitarme esa sonrisa de la cabeza y creo que ese pensamiento me hizo andar más lento.
Al llegar a la parada del tren, estaba cerrando sus puertas, con la rabia que da eso. Por diez segundos lo he perdido.
Los diez segundos que he estado buscando a "la chica del metro".
Si fuera una película, ahora el tren que había perdido descarrilaría, y la chica era un ángel caído para distraerme y perder el tren.
La realidad ha sido muy distinta, y vete a saber si la chica en cuestión sonreía acordándose de los sudores de la noche de San Valentín.
Me acordé de la canción aquella de Javier Krahe cuyo estribillo decía:
Y yo aquí con mi flor como un gilipo-llas, madre
Y yo aquí con mi flor como un gilipo o o o...
Enlace
martes 14 de febrero de 2012
Día 1127. Un día contigo.
Despertar contigo.
Desenredar nuestras piernas.
Separarme de tus manos que me abrazan, de tu cuerpo que me templa.
Pensar en ti durante el día. Descontar las horas hasta volver a verte.
Esperar los festivos para vivirlos a tu lado.
Sufrir juntos, reír juntos.
Divertirnos, aburrirnos.
Arrugarnos.
Sonreír con tu sonrisa. Llorar con tus llantos.
Acostarnos. Sudar juntos.
Y soñar contigo.
Desenredar nuestras piernas.
Separarme de tus manos que me abrazan, de tu cuerpo que me templa.
Pensar en ti durante el día. Descontar las horas hasta volver a verte.
Esperar los festivos para vivirlos a tu lado.
Sufrir juntos, reír juntos.
Divertirnos, aburrirnos.
Arrugarnos.
Sonreír con tu sonrisa. Llorar con tus llantos.
Acostarnos. Sudar juntos.
Y soñar contigo.
lunes 13 de febrero de 2012
Día 1126. Cosas del lunes.
Hoy no tocaba madrugar, y eso, en un lunes, se agradece.
El motivo era que me hacían pasar por el tubo, literalmente. Tocaba hacerme un TAC.
Me tengo que concentrar a tope para llegar a estas pruebas en ayunas. Ya me pasó en el 406 que messi olvidó ayunar. Bueno, messi olvidó que tenían que hacerme el TAC, y me presenté con la barriga llena de crispis. Hoy no. Ni agua, con la boca seca.
La prueba era en el Hospital moderno del que hablé hace poco, ese que sale tu nombre en el display.
Primero salió Manuel Flores Flores. Y allí estaba su mujer, su hija pequeña, su madre, su suegra y su hermana, todas con su típico delantal barriguero de la etnia gitana. Sólo faltaba Manolo, que venía corriendo desde el fondo del pasillo.
Luego me tocó a mí. La enfermera me dijo que solo me quitara la camisa y el jersey. Vaya, y yo que me había puesto hoy los Calvin Klein nuevecicos. No me he tenido que quitar ni los zapatos. Es más, ni el mp7 !!!!!
Me ha sorprendido y le he preguntado si era seguro hacer la prueba con el mp7. Me ha dicho que tranquilo, que al ser de hígado, digamos que entro al tubo por los pies, y me quedo a media cintura. Así que he podido oír lo de "coge aire", "aguanta" y "respira". Suerte de oír lo tercero, sobre todo, si no, allí me quedo.
He cogido el metro a una hora inusual, con asientos inusualmente vacíos y gente inusual.
Un individuo que podría perfectamente ser el malo de una peli de vaqueros, delgado, pelo largo y cano, iba sentándose y levantándose como si estuviera probando los asientos, caminando hacia adelante y hacia atrás. Otro individuo iba dando bastonazos mientras andaba, como si quisiera hacer un agujero en el suelo. Una individua enfrente mío hablaba sola, o se autoprotestaba por un cantante que estaba preparando su altavoz para hacer un karaoke. El cantante tenía una cara de pena que daba ganas de llorar, y parece ser que al cantar daba más ganas de llorar aún. Vamos que era de aquellos que con Risto Mejide ni acaba la actuación.
Pregunteme si en el vagón seguía la ficción o era real, o era el tren que recogía a los del psiquiátrico y volví a sumergirme en mi nueva lectura, el segundo libro de Nuria Roca "Los caracoles no saben que son caracoles".
Me tiene más enganchado que el primero, y los trayectos se me hacen cortísimos.
Es cierto que el tiempo es relativo.
Relativo al interés de la lectura que lleves.
El motivo era que me hacían pasar por el tubo, literalmente. Tocaba hacerme un TAC.
Me tengo que concentrar a tope para llegar a estas pruebas en ayunas. Ya me pasó en el 406 que messi olvidó ayunar. Bueno, messi olvidó que tenían que hacerme el TAC, y me presenté con la barriga llena de crispis. Hoy no. Ni agua, con la boca seca.
La prueba era en el Hospital moderno del que hablé hace poco, ese que sale tu nombre en el display.
Primero salió Manuel Flores Flores. Y allí estaba su mujer, su hija pequeña, su madre, su suegra y su hermana, todas con su típico delantal barriguero de la etnia gitana. Sólo faltaba Manolo, que venía corriendo desde el fondo del pasillo.
Luego me tocó a mí. La enfermera me dijo que solo me quitara la camisa y el jersey. Vaya, y yo que me había puesto hoy los Calvin Klein nuevecicos. No me he tenido que quitar ni los zapatos. Es más, ni el mp7 !!!!!
Me ha sorprendido y le he preguntado si era seguro hacer la prueba con el mp7. Me ha dicho que tranquilo, que al ser de hígado, digamos que entro al tubo por los pies, y me quedo a media cintura. Así que he podido oír lo de "coge aire", "aguanta" y "respira". Suerte de oír lo tercero, sobre todo, si no, allí me quedo.
He cogido el metro a una hora inusual, con asientos inusualmente vacíos y gente inusual.
Un individuo que podría perfectamente ser el malo de una peli de vaqueros, delgado, pelo largo y cano, iba sentándose y levantándose como si estuviera probando los asientos, caminando hacia adelante y hacia atrás. Otro individuo iba dando bastonazos mientras andaba, como si quisiera hacer un agujero en el suelo. Una individua enfrente mío hablaba sola, o se autoprotestaba por un cantante que estaba preparando su altavoz para hacer un karaoke. El cantante tenía una cara de pena que daba ganas de llorar, y parece ser que al cantar daba más ganas de llorar aún. Vamos que era de aquellos que con Risto Mejide ni acaba la actuación.
Pregunteme si en el vagón seguía la ficción o era real, o era el tren que recogía a los del psiquiátrico y volví a sumergirme en mi nueva lectura, el segundo libro de Nuria Roca "Los caracoles no saben que son caracoles".
Me tiene más enganchado que el primero, y los trayectos se me hacen cortísimos.
Es cierto que el tiempo es relativo.
Relativo al interés de la lectura que lleves.
domingo 12 de febrero de 2012
Día 1125. Pug, puf, pub.
Y por el título dirás: ¿Toses?
Y diré: Peraaaaa, no te precipites.
Comenzamos
- Començón
Empezamos
- Em pezón
(del famoso sketch de Tip y Coll)
Los fines de semana disfruto del perro de mi hijo. Y de Pumba también.
A medida que van pasando los meses de estancia en esta (ya) su casa, se integra más en el ámbito familiar.
Es algo que hasta que no tienes una mascota es difícil de comprender. Ni yo mismo lo hubiera hecho.
Cuanto más estás con él, más llegas a entenderlo. Y no es que haya aprendido güagüés (idioma perruno internacional) sino que cada día que pasa le lees mejor los gestos.
Sabes cuando tiene hambre, cuando quiere salir a la calle, cuando está aburrido, cuando quiere jugar o cuando está cansado.
Y él nos entiende a nosotros, por eso le hablamos. Como gilipollas, sí, pero esto es así, y todo el que tenga un animal en casa dará fe.
Cuando salimos, por ejemplo a comprar, que no puede venir, él lo sabe. Y lo sabe porque mientras nos preparamos para salir no le miramos. Y él pone cara de pena (qué bien lo hace, por cierto, el muy kab) y asiente.
Y Lucía al irnos le dice: "ahora venimos, ¿eh, Pumba?".
Yo le digo (a Lucía, no a Pumba): ¿Tú crees que te entiende?
- Súuuu (que es un sí pero con boca de sú, típica afirmación con convencimiento)
Los chuchos entienden a los humanos yo creo que mejor que viceversa (que era un grupo que tocaban con Sabina).
Ayer en el mercadillo, con Pumba en casa (con su asentimiento inconformista) nos encontramos a una pareja (de humanos) con un perro, como Pumba, pero más chiquitín, de tres meses.
No pude evitar sobarlo un poco.
"Holaaaa, holaaaa, que guapooooo" (gilipollismo del que tiene chuchos).
El mozo que llevaba anexado el chucho al final de la correa me dijo: "Es un Pug, un Carlino" (se llama así esta raza).
"Sí, nosotros tenemos uno, un poco mayor, de un año", dije, como un veterano chuchero.
Me siguió hablando pero no lo entendí, mucho murmullo en el mercadillo, entre las señoras que preguntaban el precio de los sujetadores al mercante en cuestión, que él enlazaba con otra frase:
"Treseuro pa tí, guapavengaaaa que meloquitan de lá manoh, a treseuroooo, lá braga, ló sujetadore, lá camiseta"
Al llegar a casa Pumba estaba en su rincón favorito, el puf al sol.
Le expliqué que habíamos visto un chucho como él, más pequeñito. Me respondió con un runruneo que interpreté con un "¿y a mí qué? ¿y yo por qué no he ido?" un poco rencoroso, que se le pasó cuando le dije que, ahora sí, nos íbamos a la calle.
La comunicación entre dos seres, hablen lo que hablen, mejora con el tiempo. Naturalmente, que dirás.
Aunque también depende de cada ser. A mí por ejemplo me cuesta mucho aprender, digamos que soy lento de entendederas.
Para los idiomas siempre me ha pasado.
Yo creo que eso mismo, junto a la particularidad de mi caso (nervio auditivo dañado y la mitad de electros, que cuento siempre) hace que a estas alturas todavía me cueste mucho la comunicación, sobre todo en grupo.
Excepto si el grupo es de cocleados, como el que se reune en este nuestro pub virtual (Lo Puto Pub), se junta, por ejemplo, para hacer una calsutada, como la que haremos en un par de domingos.
Si quieres venir, estás a tiempo.
Guauuuuu.
No, tú no puedes venir, Pumba, aunque seguro que serías el rey de la fiesta.
Y diré: Peraaaaa, no te precipites.
Comenzamos
- Començón
Empezamos
- Em pezón
(del famoso sketch de Tip y Coll)
Los fines de semana disfruto del perro de mi hijo. Y de Pumba también.
A medida que van pasando los meses de estancia en esta (ya) su casa, se integra más en el ámbito familiar.
Es algo que hasta que no tienes una mascota es difícil de comprender. Ni yo mismo lo hubiera hecho.
Cuanto más estás con él, más llegas a entenderlo. Y no es que haya aprendido güagüés (idioma perruno internacional) sino que cada día que pasa le lees mejor los gestos.
Sabes cuando tiene hambre, cuando quiere salir a la calle, cuando está aburrido, cuando quiere jugar o cuando está cansado.
Y él nos entiende a nosotros, por eso le hablamos. Como gilipollas, sí, pero esto es así, y todo el que tenga un animal en casa dará fe.
Cuando salimos, por ejemplo a comprar, que no puede venir, él lo sabe. Y lo sabe porque mientras nos preparamos para salir no le miramos. Y él pone cara de pena (qué bien lo hace, por cierto, el muy kab) y asiente.
Y Lucía al irnos le dice: "ahora venimos, ¿eh, Pumba?".
Yo le digo (a Lucía, no a Pumba): ¿Tú crees que te entiende?
- Súuuu (que es un sí pero con boca de sú, típica afirmación con convencimiento)
Los chuchos entienden a los humanos yo creo que mejor que viceversa (que era un grupo que tocaban con Sabina).
Ayer en el mercadillo, con Pumba en casa (con su asentimiento inconformista) nos encontramos a una pareja (de humanos) con un perro, como Pumba, pero más chiquitín, de tres meses.
No pude evitar sobarlo un poco.
"Holaaaa, holaaaa, que guapooooo" (gilipollismo del que tiene chuchos).
El mozo que llevaba anexado el chucho al final de la correa me dijo: "Es un Pug, un Carlino" (se llama así esta raza).
"Sí, nosotros tenemos uno, un poco mayor, de un año", dije, como un veterano chuchero.
Me siguió hablando pero no lo entendí, mucho murmullo en el mercadillo, entre las señoras que preguntaban el precio de los sujetadores al mercante en cuestión, que él enlazaba con otra frase:
"Treseuro pa tí, guapavengaaaa que meloquitan de lá manoh, a treseuroooo, lá braga, ló sujetadore, lá camiseta"
Al llegar a casa Pumba estaba en su rincón favorito, el puf al sol.
Le expliqué que habíamos visto un chucho como él, más pequeñito. Me respondió con un runruneo que interpreté con un "¿y a mí qué? ¿y yo por qué no he ido?" un poco rencoroso, que se le pasó cuando le dije que, ahora sí, nos íbamos a la calle.
La comunicación entre dos seres, hablen lo que hablen, mejora con el tiempo. Naturalmente, que dirás.
Aunque también depende de cada ser. A mí por ejemplo me cuesta mucho aprender, digamos que soy lento de entendederas.
Para los idiomas siempre me ha pasado.
Yo creo que eso mismo, junto a la particularidad de mi caso (nervio auditivo dañado y la mitad de electros, que cuento siempre) hace que a estas alturas todavía me cueste mucho la comunicación, sobre todo en grupo.
Excepto si el grupo es de cocleados, como el que se reune en este nuestro pub virtual (Lo Puto Pub), se junta, por ejemplo, para hacer una calsutada, como la que haremos en un par de domingos.
Si quieres venir, estás a tiempo.
Guauuuuu.
No, tú no puedes venir, Pumba, aunque seguro que serías el rey de la fiesta.
sábado 11 de febrero de 2012
viernes 10 de febrero de 2012
Día 1123. Escritores.
Se quejaba hoy Dani, del blog Ni libre ni ocupado de aquellos usuarios que dejaban malas críticas en los comentarios, que le dicen que escribir no es lo suyo y que se dedique a otra cosa, o literalmente que lo que escribe es una puta mierda (palabras suyas del post de hoy).
Es lo que pasa cuando haces las cosas mejor que otros, que salen los envidiosos barra frustrados barra maleducados de turno.
A mi Dani me gusta. Kicir escribiendo.
Lo primero que hago cada mañana al encender el ordenador es abrir el navegador y darle a un botoncito que me enlaza a su blog. Me gusta como vive la vida ASPB, sin dar explicaciones a nadie. Bueno, a sus lectores.
A algunos les parecerá fantasma y que, como en el parchís, se come una y se cuenta veinte. Vamos, que Nuria Roca a su lado es Teresa de Calcuta.
Pues a mí me entretiene que lo cuente y me despierta envidia. Y no por lo que f... (que tambCLOOOONC), sino por como escribe, con esas frases ingeniosas como "Basado en pechos reales" o esos finales que te hacen cavilar.
Y, claro, comparado con los grandes escritores de la España culta, seguramente sus textos serán, para algunos, una puta mierda, horteras y chabacanos.
Pues miren, ahí está su éxito. Chincha rabiña... y tú no las comes.
Dani vive para y por su blog. Se le nota. Va apuntando en su libreta de la guantera lo que se le va ocurriendo, según las "nérdotas" diarias de su taxi, que no son pocas.
Y le gusta escribirlo al llegar a casa pasada la medianoche.
Su academia es y ha sido la calle, y eso parece que sea pecado para algunos.
Le comenté que no puede hacer caso a una ínfima minoría, que somos muchos los que le admiramos. Lo que pasa es que los malos siempre hacen más ruido.
Yo de mayor quiero ser como él, literariamente hablando. No necesito ser un gran escritor, sólo un poco más de vocabulario y culturilla general. Estoy en ello.
Hoy una amiga empezó a leer el blog desde el principio. Me dice que se ha enganchado, que soy muy muy bueno y que tendría que escribir un libro. Es lo que tienen las amigas, pero sé que no es un cumplido.
Yo me considero un bloguero de lo más normal. Con ciertas gracias (mis tontás), que pueden sobrevalorar lo que escribo.
Pero, como los grupos musicales mediocres, tengo mi público, y eso ya me vale.
Y bien que me quieren.
Y ese es mi premio Planeta.
Es lo que pasa cuando haces las cosas mejor que otros, que salen los envidiosos barra frustrados barra maleducados de turno.
A mi Dani me gusta. Kicir escribiendo.
Lo primero que hago cada mañana al encender el ordenador es abrir el navegador y darle a un botoncito que me enlaza a su blog. Me gusta como vive la vida ASPB, sin dar explicaciones a nadie. Bueno, a sus lectores.
A algunos les parecerá fantasma y que, como en el parchís, se come una y se cuenta veinte. Vamos, que Nuria Roca a su lado es Teresa de Calcuta.
Pues a mí me entretiene que lo cuente y me despierta envidia. Y no por lo que f... (que tambCLOOOONC), sino por como escribe, con esas frases ingeniosas como "Basado en pechos reales" o esos finales que te hacen cavilar.
Y, claro, comparado con los grandes escritores de la España culta, seguramente sus textos serán, para algunos, una puta mierda, horteras y chabacanos.
Pues miren, ahí está su éxito. Chincha rabiña... y tú no las comes.
Dani vive para y por su blog. Se le nota. Va apuntando en su libreta de la guantera lo que se le va ocurriendo, según las "nérdotas" diarias de su taxi, que no son pocas.
Y le gusta escribirlo al llegar a casa pasada la medianoche.
Su academia es y ha sido la calle, y eso parece que sea pecado para algunos.
Le comenté que no puede hacer caso a una ínfima minoría, que somos muchos los que le admiramos. Lo que pasa es que los malos siempre hacen más ruido.
Yo de mayor quiero ser como él, literariamente hablando. No necesito ser un gran escritor, sólo un poco más de vocabulario y culturilla general. Estoy en ello.
Hoy una amiga empezó a leer el blog desde el principio. Me dice que se ha enganchado, que soy muy muy bueno y que tendría que escribir un libro. Es lo que tienen las amigas, pero sé que no es un cumplido.
Yo me considero un bloguero de lo más normal. Con ciertas gracias (mis tontás), que pueden sobrevalorar lo que escribo.
Pero, como los grupos musicales mediocres, tengo mi público, y eso ya me vale.
Y bien que me quieren.
Y ese es mi premio Planeta.
jueves 9 de febrero de 2012
Día 1122. El Cocl de la Comedia: "Tiempo", con Pepe Sordisas
(Pared de ladrillo al fondo, neón con las letras "El Cocl de la Comedia", taburete y micrófono en el centro del escenario y un foco que lo ilumina desde el fondo de la platea. Sale Pepe Sordisas) (Aplausos)
Leo mucho. Desde que viajo en transporte público es un no parar, libro tras libro.
Los libros influyen en tus pensamientos, como si vivieras otra vida.
Estaba leyendo el de Nuria Roca, Sexual-mente. ¿Lo habéis leído?
(murmullos)
Bueno, pues son las experiencias sexuales de la Waku-Waku, que nunca se te hubieran pasado por la cabeza. Que piensas... joer con la modosita, coño.
Y vas leyendo aquello en el metro. En un libro electrónico. Porque si fuera en uno normal, hubiera forrao las tapas con papel de periódico, para que no se viera el título.
Y lees en un capítulo que hace un trío, en otro que lo hace en una hamaca, en otro que tiene un multiorgasmo... y levantas la vista y como que ves a la gente diferente.
Y esperas que llegue la siguiente parada, y que se llene de gente el vagón... alegriiiiaaaa.
(risas)
Lo he dejao a la mitad, como a la Roca en un capítulo. Era un sufrimiento innecesario.
Cada libro te deja restos en la cabeza...uy, del de la Roca, tengo muchos...
(risas)
En el anterior, un hipnotizador le hace a la protagonista una regresión... No, no pienses mal, no es una cochinada, que he cambiao de tema ya, ¿eh?
(risas)
Una regresión es que mediante relajación e hipnosis la hace viajar al pasado, y allí permanecerá hasta que cumpla su cometido.
Porque resulta que en la regresión pueden pasar años y en la sesión sólo unos minutos... qué curioso
Esta noche pasada he experimentado algo similar. Resulta que la vejiga urinaria me ha despertado a las 6 y cuarto, media hora antes de levantarme. Que dices "vaya mierda", porque en el poco rato que te queda, después de la meada, no cogerás el sueño y tampoco te apetece levantarte.
Pero oye, fíjate, he echado una cabezadita breve, en la que no recuerdo qué he soñado, pero han pasado muchas cosas, como varios días.
Y eso me hace pensar en que quizá es cierto, que el tiempo es relativo y que es algo que nos hemos inventado los humanos.
¿Y por qué lo hemos inventado? Porque si no esto sería un desastre.
Imagínate, por ejemplo, que quedas con una chica. En tal sitio cuando el sol se ponga en el horizonte... Porque no hay relojes, claro. Si no hay tiempo para qué coño quieres un reloj, ¿no?
(risas)
Y sales de casa y resulta que está nublao y no se ve ni el sol, ni el horizonte. Y te quedas sin cita. Y pensando: "A ver si alguien inventa el tiempo de una puñetera vez".
O en un partido de fútbol, que no sepan cuando tienen que acabarlo. Que algún espabilao salta: "Cuando nos cansemos". Pos vale.
Y marca un equipo y los otros dicen... aaaah, ya estamos cansados... hemos ganao... y acabarían todos los partidos uno a cero, y no tendría chispa la liga BBVA.
¿Y en el trabajo? ¿Cómo sabrías hasta cuando dura la jornada laboral? ¿También cuando te canses? Pues después del almuerzo, pa casa.
Que por cierto eso es una prueba de que los funcionarios aún no han descubierto el tiempo... (risas)
Si no existiera el tiempo, no sabría cuando terminar este monólogo. Bueno sí, cuando se me acabaran las tontás en mi imaginación.
Pero como la tengo enoooorme... la imaginación digo, que todavía estáis con lo de la Roca... que digo que como tengo una enorme imaginación, estaríamos aquí hasta las tantas y tú sólo habías salido para venir al teatro.
Y claro, al llegar a casa, descubrirías por tu pareja, que el tiempo sí existe, cuando te dijera:
"¿Se puede saber de dónde coño vienes a las tres de la mañana?"
(risas)
Buenas noches (aplausos)
(fanfarria)
miércoles 8 de febrero de 2012
Día 1121. Clase media.
"Gracias" a las obras de los ferrocatas messi complica ponerme a leer en un vagón con menos espacio que Pachá con entrada libre.
Al ver la gran masa de individuos, individuas e individuitos me clasifiqué.
Y me clasifiqué en la clase media. Ni alta, ni baja.
Esa clase media que viaja en transporte público, que no tiene un chófer con gorra que le lleve al trabajo como la clase alta.
Esa clase media que tiene la suerte de que de su ducha salga agua caliente (si no se jd la caldera, claro), aunque no tenga siete lavabos y su casa no pase de 100 metros cuadrados.
La que no tiene una chacha que le lave los cacharros sucios de la cena, pero que agradece haber cenado.
Que no tiene jardín, perro y piscina. Sólo perro.
La que no tiene operarios que mandar, y sí unos jefes que le manden.
Esa clase media con la que juega la clase alta como si fuera fichas de parchís, encendiéndose puros con billetes ardiendo, que le han llegado en bolsas procedentes de alguna comisioncita y cuyo origen es, como no, la clase media.
De la que dependen algunos de arriba, para seguir arriba. Esos que prometen hasta que se meten. Y una vez metidos, empiezan a meterse. Pagamos el resto.
Desde bien pequeñito, kicir desde que saltaba de un testículo a otro de mi papá (perdón por la expresión, cosas de la influencia de Nuria Roca), he sido de la clase media.
Y a mucha honra. Honra pro nobis.
Y así seguiré, si la lotería sigue haciéndome el mismo caso.
Y siempre y cuando los de arriba no me quiten lo suficiente como para bajar más.
Espero no darles ideas.
Al ver la gran masa de individuos, individuas e individuitos me clasifiqué.
Y me clasifiqué en la clase media. Ni alta, ni baja.
Esa clase media que viaja en transporte público, que no tiene un chófer con gorra que le lleve al trabajo como la clase alta.
Esa clase media que tiene la suerte de que de su ducha salga agua caliente (si no se jd la caldera, claro), aunque no tenga siete lavabos y su casa no pase de 100 metros cuadrados.
La que no tiene una chacha que le lave los cacharros sucios de la cena, pero que agradece haber cenado.
Que no tiene jardín, perro y piscina. Sólo perro.
La que no tiene operarios que mandar, y sí unos jefes que le manden.
Esa clase media con la que juega la clase alta como si fuera fichas de parchís, encendiéndose puros con billetes ardiendo, que le han llegado en bolsas procedentes de alguna comisioncita y cuyo origen es, como no, la clase media.
De la que dependen algunos de arriba, para seguir arriba. Esos que prometen hasta que se meten. Y una vez metidos, empiezan a meterse. Pagamos el resto.
Desde bien pequeñito, kicir desde que saltaba de un testículo a otro de mi papá (perdón por la expresión, cosas de la influencia de Nuria Roca), he sido de la clase media.
Y a mucha honra. Honra pro nobis.
Y así seguiré, si la lotería sigue haciéndome el mismo caso.
Y siempre y cuando los de arriba no me quiten lo suficiente como para bajar más.
Espero no darles ideas.
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