sábado, 25 de agosto de 2012

Día 1319. Radares.

Esta tarde hemos ido a Castelldefels, alias Castefa.

De mi casa hasta dicha localidad tengo que cruzar toda la Ronda de Dalt (un cinturón que circunda Barcelona por la parte de arriba, kicir de Dalt) y luego coger un trozo de autopista o autovía (hay dos opciones). En total 3.547 rádares.

Y dirás: Anda, sagerao !
Y diré: Vale, pero más de 20, sí

Así que descargueme una aplicación android para mi mierdimóvil de esas que te avisan de si hay radar a la vista (kicir, antes de verlo) y de si la velocidad del coche excede en algún momento la permitida en esa vía.

Me he sorprendido de varias cosas.

- Que la velocidad del velocímetro (valga la redun) de mi Meganico no coincide con la que da el cálculo por satélite, o sea que siempre he ido por debajo de lo normal, según este "pograma" que he cotejado con otro a la vuelta.

- Que en algunos tramos que creía que iba más rápido de lo permitido, ni llegaba.

- Que en algunos tramos podía ir más rápido.

Así que he aprovechado mejor los límites de velocidad, respetando el código de circulación.

Y dirás: Vale, ¿y?
Y diré Peraaaa, que metaforeo

Y dirás: Uy, ahora viene lo de "en la vida..." o "el ser humano..."
Y diré: Acetate, en lo "segun"

El ser humano debería venir de serie con un detector de radares, a ver si explico la parábola.

Kicir que, a veces, o muchas veces, nos pasamos de "velocidad" de pensamiento, palabra (hablada o escrita), obra u omisión y la cosa no acaba bien.

Y seguramente ni sabríamos a qué "velocidad" íbamos y creíamos que era correcta. Y llegan las "multas" en forma de enfados, que tienen su explicación sin tú saberlo.

O incluso, si tuviéramos ese detector, sabríamos hasta qué velocidad podríamos llegar sin causar problemas.

Por suerte, el ser humanoide, para quitar estas "multas" no necesita interponer recurso.

Muchas veces basta con sentarse para aclarar las cosas. Y si es con unas rubias, mejor. Kicir cervezas.

Y cuando todo vuelve a la normalidad, y aprendes a qué velocidad has de circular por esa carretera, te sientes bien, y te acuestas feliz.

Y si le has dao a la rubia, más.

Y si le has dao a la cerveza, ni te cuento.


6 comentarios :

  1. Tienes toda la razón, pero para eso nada mejor que aplicar los refranes que son muy sabios: "dos no discuten o riñen si uno de ellos no quiere".

    Si no hemos aplicado el primer refrán, en ese pique de velocidad dialéctica y la cosas ha pasado a mayores, podemos aplicar este otro:"Tras la tempestad(la discusión) llega la calma (reconciliación)".

    Lo que de ninguna manera hay que dejar que pase mucho tiempo, porque aunque es verdad que " No hay mal (enfado) que cien años dure" cuanto antes termine mucho mejor.

    Respecto a los otros radares consuélate y piensa lo que dicen desde las administraciones publicas. "POR SU SEGURIDAD; VELAMOS POR USTED"

    ResponderEliminar
  2. Es verdad, pero hay veces que estamos hablando, y la otra persona lo entiende mal y se enfada sin tú saberlo, que también ha pasado.

    Es cierto que hablando se arreglan las cosas, si fuéramos sinceros y cuando algo no nos sienta bien lo dijéramos, no pasarían la mitad de las cosas.

    En cuanto a los radares, no se que decir, es cierto que velan por nuestra seguridad, pero hay veces que estas más pendiente de el velocímetro que de la conducción, por si te pasas. Luego te ponen unas denuncias ...

    ResponderEliminar
  3. Buenos días !!!

    Ayer organizamos una minikeda bloggera en Castefa. Estuvimos muy a gustito con Gloria, Silvia y sus respectivos maridos. Tuvimos mucha suerte que la caló ha amainado en las últimas horas y disfrutamos de una brisa marina estupenda hasta bien entrada la noche.

    Os mando unas afoticos para la posteridad

    enlace

    enlace

    enlace

    ResponderEliminar
  4. Joer, pues qué cerquita estuvimos

    ResponderEliminar
  5. Inmortalizadas estáis en fotokeda

    ResponderEliminar
  6. Gracias Pepe !!!

    Me ha gustado la metáfora del post. Para ser sincero también se requiere "tacto", esto no significa encubrir la verdad. Cuando queremos decirle a una persona algo que puede incomodarla, debemos ser conscientes que el propósito de nuestro comentario es "ayudar", no hacerlo por disgusto o porque "nos cae mal"; además se debe buscar el momento y lugar adecuados para decírselo, descubrirá nuestra buena intención de ayudarle a mejorar.De esta manera, la sinceridad requiere tener mucho valor. No se debe dejar de decir lo que piensas para no perder una amistad.

    Por otro lado, creo que nadie es sincero del todo porque la gente que siempre dice lo que piensa tiene problemas. Primero porque tu no eres dueño de la verdad absoluta, tampoco puedes pretender que los demás piensen como tu. Las personas no aceptan las críticas. La gente solo quiere hablar y que se les de la razón, muchas veces no les interesa tu opinión si es contradictoria.

    Cuanto mayores nos hacemos nos es más sencillo decir la verdad y ser sinceros con los demás.

    ResponderEliminar
ATENCIÓN: Antes de publicar un comentario, resaltar vuestro texto y copiar por si se pierde, cosa que pasa con frecuencia en loputo blogger